Carlos Coloma no quiere apearse del sueño olímpico

En Carlos Coloma confluyen muchas cosas, pero una prevalece, el amor por los Juegos Olímpicos, y no es algo que venga de Río y su portentosa carrera hacia el bronce, que obviamente también influye, proviene de algo más allá, de un tiempo lejano que nos sitúa en Atlanta, la ciudad de la Coca Cola, que puso la guinda olímpica a la increíble trayectoria de Miguel Indurain.

Aquel momento, aquel podio, con Olano segundo, Boardman, un peldaño por debajo, vistió de sueño el concepto olímpico del pequeño Carlos ante la televisión: “Los Juegos Olímpicos eran un acontecimiento en casa, todo un evento. Entonces no tenía nada claro a qué me dedicaría, me gustaba todo”.

El tiempo le llevó al ciclismo, surcos de velocidad por entre laderas, hierbas y rocas, equilibrios imposibles, un sueño que empezó por esos días del mes de agosto del 96 y creció paulatinamente.

“Ser medallista olímpico, campeón, incluso” eso siempre merodeó la cabeza inquieta de Carlos Coloma, que muchos años después, más de veinte, puede decir con orgullo que ha consumido varios ciclos olímpicos, estando en tres Juegos, desde Pekin a Río, parada en Londres, allí donde se llevó el diploma, el antecedente del bronce brasileño.

No estuvo en Atenas, aquella fue una historia triste que no merece ser recordada.

Coloma Tokio 2020 Gobik

Aquella tarde en Río

Ese recorrido de Río de Janeiro, con notables tramos artificiales, hecho para la ocasión cual anillo al dedo para el riojano, un circuito traicionero, nervioso, un escenario enorme de televisión, para verlo todo en directo y no perder detalle.

Esa tarde los Juegos estaban ya en la prórroga y la delegación española tendría una última alegría: “Estaban acabando los Juegos y mi medalla llegó la última, eso trasciende, vaya si lo hace, la gente se acuerda de ella, de la forma de lograrla, incluso de la celebración”.

“En mi cabeza fue el día perfecto, salí delante, segundo si no recuerdo mal, con Fontana. Pasé el primer tramo de hierba octavo, progresé hasta el quinto en el primer paso por meta y ahí empecé a creer que era posible. Si llegaba delante a las dos últimas vueltas no se me iba a escapar, y así fue” rememora con una sonrisa difícil de disimular.

Aquella fue no obstante una carrera que no duró lo que vimos en televisión, la carrera de Carlos Coloma empezaría un tiempo antes, un par de años con una intervención en el hombro que le tuvo en el dique seco un tiempo y fuera de muchas quinielas.

“No podéis imaginar lo que hubo detrás de esa recuperación, la cantidad de sacrificios personales y sociales que tuve que realizar para volver a mi nivel, siempre con la duda de si sería capaz -prosigue-. En el documental “Chasing Río” lo podemos apreciar en cierta medida, es que estuve muy cerca de dejar la bicicleta”.

Pero el no rendirse a veces tiene premio y él lo obtuvo.

Esa rabia en la celebración, tan comentada en su momento, fue fruto de esa carrera de meses y meses que agota, pone al límite, pero saca lo mejor de uno.

Un bronce olímpico, eso cambia la vida: “Ya lo creo que sí, aún hoy se me recuerda aquella carrera. Los Juegos Olímpicos superan con mucho lo que logremos en nuestro calendario, es algo enorme".

La vista en Tokio

Es tan importante lo que se pone en juego que, pensando ya en Tokio, Carlos Coloma maneja unos planes muy diferentes a cualquier otra temporada: “Movemos mucha gente y mucha energía para que ese día estemos todos al 1000 x 1000, esa es la verdad. No escatimamos nada, ni en nada, sólo así puedes asegurarse de llegar en el mejor momento posible, tanto en mi caso como en el de Rocío García”.

Tokio no es terreno extraño, conoce el recorrido por el preolímpico, una cita que llegó en días tristes para él, acababa de perder a su abuelo. Aunque no fuera en las mejores circunstancias, a Carlos le valió la experiencia para extraer algunas conclusiones: “Recorrido explosivo, con mucha roca, muy nervioso, me gusta porque en esas condiciones las cosas se igualan. Al final nos lo jugamos todo a un día y eso implica que entran en juego factores que en torneos de la regularidad no aparecen”.

Carlos Coloma Tokio 2020 Gobik

¿Qué firmaría Carlos Coloma en Tokio 2020? “Desde luego que la victoria, pero repetir podio ya sería muy grande”.

En ese objetivo declarado ve muchos aspirantes, casi todos a su nivel, salvo dos: “Mathieu Van der Poel y Nino Schurter están en otro escalón, a los demás los veo ahí”.

En unos meses todos miraremos a Japón, a ese escenario legendario que son las faldas del Monte Fuji: “Serán unos Juegos Olímpicos para recordar, seguro, hablamos de Japón, un país con una gran cultura del deporte, del bienestar y del cuidarse, seguro que eso lo conferirán a la competición”.

Carlos nos tendrá pendientes de lo que suceda…

 

Fotos: Silvia Fernández. Archivo del equipo BH Templo Cafés