Rocío García ante una oportunidad olímpica

Rocío es risueña, cercana. Habla con claridad, nitidez cristalina, directa, sencilla, ideas sólidas y convicciones firmes.

Desde que subiera a una bicicleta, a los siete u ocho años, para trastear por Villa del Prado, Madrid, Sierra Oeste, el Pantano de Pelayos de la Presa, el Cuartel del Norte y las fauces del Rio Alberche, nunca ha dejado de pedalear. Un cariño que nació sano, blanco, inmaculado, que le confirió libertad, la llenó y desde entonces siempre en bicicleta, siempre pedaleando.

Y aquella niña inquieta prolongó ese amor por donde competía, ganando aquí y allá, probando todas las ramas. Siempre el BTT como faro, pero con éxito en carretera y ciclocross, la bicicleta no era algo estacional, era para todo el año.

“Empecé a competir desde joven -nos relata-. Fui campeona de España de ciclocross, corrí carretera en juveniles, luego conocí el Giro de Italia, la Bira… la carretera es un mundo en sí, pero no me gustó, demasiados viajes, quizá”.

Y volvió al origen, el BTT, con una fecha que se graba a fuego.

Rocío García BH Templo Cafés UCC x Gobik

El camino junto a Carlos Coloma

Carlos Coloma en septiembre de 2016 era flamante medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en una de esas carreras cuyo sólo recuerdo ya emociona. El riojano era una de las estrellas más relucientes entre los stands de Unibike, la feria de bicicleta que se celebraba en Madrid.

“Allí me planté yo, no muy segura de hacerlo. Allí vi a Carlos rodeado de gente, feliz por su medalla olímpica. Él ya me conocía, se interesó por mi situación”.

Un interés que no fue efímero: “A las dos semanas lo vi en la televisión y le escribí un mensaje. Él me preguntó si me había decidido por algo, me sorprendió, pero aún más cuando a los pocos días se planta en mi casa. Ese día entré en su equipo y… hasta hoy”.

¿Qué tal con Carlos, Rocío? “Muy bien la verdad, cada año mejor, Es una gran persona, humilde que te ayuda en todo lo que necesitas”.

De eso hace ya tres años, en este tiempo tenemos una corredora nueva, diferente: “Me he formado como ciclista a todos los niveles, también en valores humanos. Deportivamente soy una corredora que ha mejorado su técnicamente, que plantea mejor las pretemporadas”.

Lleva tres años en la universidad del BTT, esta temporada en el BH Templo Cafés, la Copa del Mundo: dos veces cuarta en la manga de Andorra, categoría sub 23, un quinto puesto en Suiza… nada que ver con esa corredora que puso el pie en su primera Copa del Mundo, en la bulliciosa Nove Mesto.

Rocío García BH Templo Cafés UCC x Gobik

Tokio 2020 es la gran cita

Hace unos días Rocío pasó por Tokio para correr el preolímpico, esa carrera que se hace a meses vista con el objetivo de testar el circuito que dirimirá las medallas más preciadas.

“Es un recorrido precioso, no lejos del Monte Fuji, siempre con éste detrás, a unas dos horas de Tokio” describe de primeras, pero sigue: “Es técnico, con mucha roca y zona de césped artificial, resulta muy explosivo”.

Quedó 14ª ese día, en unos meses la cosa irá en serio, hay que delimitar el objetivo: “Un diploma sería una excelente noticia, el podio es muy difícil, pero es un día, no un torneo de regularidad y todas podemos tener un gran día ¿por qué no soñar”. Esa es la actitud, más cuando el recorrido le ofrece “la dureza que necesito”.

Y hay que pensar en Tokio, incluso a su edad, tan joven aún, “París queda muy lejos, estar en Tokio es un gran regalo y hay que valorarlo como tal”.

Más allá del horizonte olímpico al 2020 le pide “seguir aprendiendo, subir el listón en la Copa del Mundo y ver qué pasa en el Mundial, que es en Alemania, muy duro, de los que me gustan”.

Estaremos atentos…

 

Textos: El Cuaderno de JoanSeguidor

Fotos: Silvia Fernández. Archivo del equipo BH Templo Cafés